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Business angel networks: Una guía para usuarios y una oportunidad de futuro.

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Business angel networks
Foto mary tempesta

¿Qué son?

Los business angels (ba) fueron emprendedores de éxito convertidos en inversores privados que dedican su conocimiento, experiencia y capital a invertir en nuevos proyectos empresariales. Además existen muchos inversores ocasionales que, aunque actúan puntualmente como ba, no lo hacen sistemáticamente con una búsqueda activa de proyectos empresariales en donde invertir, sino en forma de inversión esporádica cuando surge una ocasión que consideran interesante.

 

Las business angel networks (bans) son los vehículos por los que normalmente canalizan los proyectos los business angels “profesionales” y ocasionales.

 

Las bans tienen como objetivo agilizar e incrementar el proceso de búsqueda y lanzamiento de proyectos y proporcionar una masa critica de proyectos y empresas para invertir. Además las bans permiten preservar el anonimato de muchos inversores que así lo requieren.

 

Las bans son el complemento experto, financiero y gestor que el emprendedor necesita cuando desea pasar de la visión a la acción pero aún no ha llegado a “hacerse visible” para el capital riesgo.

 

¿Cómo se organizan?

 

Las formas organizativas y jurídicas actuales de los bans van desde un club informal sin estructura jurídica de ningún tipo, a un sitio web en internet, una asociación, fundación o sociedad mercantil.

Según su objeto pueden ser generalistas o especializadas temáticamente. Son las especializadas las que aportan mayor valor a los emprendedores y a los propios ángeles. Un ecosistema amplio y diversificado de bans especializadas es la mejor opción para adaptarse a las necesidades de cada proyecto, aportando al mismo tiempo una enorme capacidad creativa e innovadora a la sociedad.

Según su titularidad pueden ser públicas o privadas. La experiencia de otros países con más tradición en bans nos demuestra que las públicas no funcionan dado que:

 

  • Sus gestores no son verdaderos emprendedores que puedan aportar su experiencia de primera mano. Además no se juegan sus propios recursos con lo que sus incentivos son menores o inexistentes. Como consecuencia no generan valor añadido ni la confianza necesaria.
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  • Tristemente, en muchos casos se convierten en un medio para justificar subvenciones y el trabajo de sus gestores que más que como business angels (que no lo son) actúan como venture capitalists que cobran sus tarifas independientemente del resultado de las operaciones.
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    Por último es cuando menos curiosa la doble imposición social de las bans públicas, dado que cobran tarifas mientras se financian con dinero público procedente de nuestros impuestos.

     

     

    Por el contrario, existen muchas evidencias de que las bans privadas sí funcionan, y si no lo hacen son los propios ba los que sufrirán las consecuencias en un proceso globalmente positivo, dado que sólo las que aporten más valor permanecerán.

    Desgraciadamente, en Europa parece que el modelo a seguir es el público, y las consecuencias son evidentes. En Estados Unidos el modelo es privado y el contraste es claro: ¿por qué surgen los Google, Amazon o eBay en EEUU? [excepciones europeas como Skype surgen precisamente en países que no miran precisamente a sus vecinos, y por ser emprendedores que trabajan con inversores privados, y no entran en la burocracia del capital riesgo público].

    Guste o no, la actividad emprendedora y la creación de empresas son procesos capitalistas. En muchas ocasiones parece que Europa trata de reinventar el capitalismo sin creer en sus mecanismos, y al final se engendran inventos más propios de una economía planificada de tipo soviético. Pero que no funcionen las bans públicas no significa que “lo público” no deba jugar ningún papel.

    ¿Para qué sirven?

    Las bans hacen operativas dos de las “palabras mágicas” que todo el mundo defiende como base del desarrollo económico y social, pero que nadie parece saber como hacerlas realidad: innovación y "poner en valor".

    Dicho de otro modo, sacan a la palestra no sólo capital, sino recursos que muchos emprendedores exitosos mantienen ociosos: el talento, la experiencia, y las redes de contactos de los inversores, que son tanto o más importantes que el capital financiero. De este modo se generan muchas veces sinergias con los emprendedores / empresas, pero también con otros ba, venture capitalists, otros emprendedores, etc.... Este proceso se traduce en la creación de valor, riqueza y empleo.

     

     

    ¿Cómo deberían ser?

    Si se quieren capitalizar todos estos recursos para generar empresas, trabajo y riqueza en general, el futuro será el de las ban especializadas segmentadas por sectores, geográficamente, y por volumen:

     

  • bans especializadas en todos los sectores y negocios (desde bans de transportistas a bans del sector agrícola; existen muchas oportunidades más allá de las nuevas tecnologías o, visto de otro modo, las nuevas tecnologías son la mejor vía para innovar y aportar valor a los sectores tradicionales)
  • bans capilarizadas, con vinculaciones verticales y laterales entre los diversos actores, y que conecten a las 4F (family, friends, founders and fools) con el capital riesgo. Las bans se convierten en nodos clave que articulan redes donde se consiguen sinergias que no son posibles de ninguna otra manera.
  • bans especializadas: nadie invierte en algo que no conoce ni entiende y, además, un emprendedor necesita la confianza que le da un historial profesional, la experiencia, el feeling, y la visión del ángel (“más sabe el diablo por viejo que por diablo”).
  • sólo podemos tener masa crítica si logramos que florezcan miles de bans. Sólo con esa masa crítica tendremos miles de nuevas empresas. Cada nueva empresa es una oportunidad, y sólo si tenemos miles de empresas contaremos con la capacidad suficiente para ser exitosos en el proceso de creación destructiva que sustenta el crecimiento económico. Del mismo modo que la evolución “necesita” diversidad biológica sobre la que pueda actuar la selección natural, la economía “necesita” diversidad empresarial sobre la que actúe la competencia.
  • Pero además, un sistema de este tipo generará un nuevo marco de referencia en el que puedan inspirarse inversores y emprendedores / empresas. Una vez se alcance una masa crítica el sistema se retroalimentará positivamente.
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    ¿Qué deberían hacer las administraciones?

    Muchas cosas muy importantes, pero ninguna debería pasar por crear bans públicas (o pseudo-públicas, que bajo una apariencia de iniciativa privada se sustentan en subvenciones).

    Por tanto, lo primero que debería hacer la administración pública es algo en negativo: abandonar la política de subvenciones por una política más activa y menos intervencionista. Las subvenciones, aunque pueden ser políticamente muy rentables en el corto plazo, no son más que un espejismo y suponen un engaño social poco rentable, económica y políticamente en el largo plazo, al posponer (y casi siempre agravar) un problema sine die. Las subvenciones sólo son útiles para perder tiempo y dinero, y sobre todo time to market. Puede parecer dura la afirmación, pero sólo asumiendo esta realidad estaremos en condiciones de empezar a trabajar en la dirección adecuada.

    Antes de pasar a la acción, los gestores públicos deben comprender el sistema: las motivaciones tanto del ba como del emprendedor:

     

  • ¿Por qué un emprendedor dedica tiempo, trabajo y dinero a emprender? ¿Por qué asume riesgos en lugar de marcarse como objetivo el ser funcionario?
  • ¿Por qué un inversor con una posición acomodada se va a meter en camisas de once varas? ¿Por qué no dedica su capital a financiar proyectos más seguros en otros países?
  • ¿Por qué no dedica su tiempo a “disfrutar” de modo que sus conocimientos y contactos no sean movilizados?
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    Puede parecer difícil encontrar respuestas a estas preguntas (y más para un gestor público que nunca ha creado una empresa), pero existen y los emprendedores y ba son la prueba empírica. Sólo una vez se entiendan las razones se podrá hacer algo realmente efectivo para motivarlos.

    La fiscalidad es la herramienta fundamental con la que cuenta la administración pública para incentivar a emprendedores y bans. En este ámbito se deberían articular vehículos jurídicos con ventajas fiscales tipo SIMCAV / Fondo de Capital Riesgo para inversores cualificados al estilo americano. Estas fórmulas deberían permitir participar con cuantías mínimas razonables que no impidan la entrada de pequeños inversores que aportan, además de capital financiero, conocimientos, contactos y experiencia. Estos instrumentos deben asimismo contar con una estructura muy flexible que permita traspasar activos financieros a los distintos proyectos.

    En resumen, las políticas públicas son importantes como soporte y garante de la capacidad de la iniciativa privada para organizarse y crear riqueza. Para ello, en lugar de convertirse en inversor actuando como juez y como parte, debe rebajar barreras de entrada y rigideces en el sistema.

    por Ramom Nogueira http://www.alamut.es/ & Juan Freire http://nomada.blogs.com/

     

    Última actualización en Domingo, 04 de Agosto de 2013 18:17  
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